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CRIOGENIA EN CASA

Cuando oímos hablar de criogenia pensamos en grandes instalaciones, equipo de alta tecnología, y personal técnico corriendo de un lado a otro con batas blancas, pero esto es sólo publicidad de las grandes compañías criogénicas para justificar sus elevadas facturas.

La realidad es muy distinta ( además de idiota), basta un congelador doméstico, una sierra, cuchillos afilados, y un sellador de silicona, para conservar a nuestros seres queridos hasta que la ciencia médica avance lo suficiente como para traerlos de vuelta a la vida.

Con objetos cotidianos tendremos un equipo de criogenia completo y económico.

 

El congelador

El congelador debe ser sin escarcha (no frost), pues la formación de cristales de hielo puede dañar los tejidos. Su tamaño también condicionará el tipo de conservación que podamos realizar. Un congelador doméstico normal, nevera más congelador, sólo nos permitirá congelar la cabeza y, como mucho, algún miembro, quedando descartada la conservación del tronco.

Si el espacio en casa lo permite, un arcón congelador es la solución ideal. Su tamaño permite la conservación de cuerpo entero, aunque el cuerpo de un adulto deberá guardarse en posición fetal, pudiendo incluso guardar en él varios cuerpos.

Si le falta espacio puede plantearse la posibilidad de instalar el arcón congelador en su plaza de garaje, siempre con el permiso de la comunidad de vecinos, o contratar los servicios de un guardamuebles, teniendo en cuenta que esto último incrementará el coste de la conservación.

Un congelador doméstico normal, nevera más congelador, sólo nos permitirá congelar la cabeza...

El procedimiento

Si dispone de arcón congelador bastará con proteger el cuerpo a conservar e introducirlo en el arcón, una bolsa de plástico lo bastante grande o unas cuantas vueltas de film transparente son suficientes. Coloque el cuerpo siempre en la parte inferior del arcón, de esta forma no tendrá que moverlo cada vez que quiera preparar la comida.

Si dispone de arcón congelador, pero desea guardar más de un cuerpo, o sólo tiene un congelador convencional, deberá proceder al troceado del cuerpo antes de su congelación. Un buen cuchillo afilado, una sierra para los huesos, mejor si es eléctrica, y sellador de silicona para cerrar los vasos sanguíneos es todo lo que necesita.

Sitúe el cuerpo en un lugar fácil de limpiar, una bañera será perfecta, y comience a cortar.

Preparar el cuerpo en una bañera nos facilitará posteriormente las tareas de limpieza...

 

Separe la cabeza del tronco por el cuello, cierre venas y arterias con silicona, métala en una bolsa y, correctamente etiquetada, guárdela en el congelador. Si sólo va a conservar la cabeza deshágase del resto del cuerpo.

Separe las extremidades del tronco, cortando las piernas en dos por las rodillas para que ocupen menos. Doble los brazos por el codo para facilitar su empaquetado. Selle, envuelva, y etiquete cada parte individualmente, pues juntas podrían pegarse.

Por último selle el tronco, envuélvalo y etiquételo como el resto, y guárdelo todo en el congelador.

 

El etiquetado

El etiquetado es básico en caso de conservar más de un cuerpo en un mismo congelador, pues cualquier equivocación en el proceso de reconstrucción podría resultar fatal debido al rechazo de partes del cuerpo extrañas.

Insistiremos en la necesidad de un correcto etiquetado, sobre todo si el congelador tiene además un uso doméstico normal. Esta precaución nos evitará preguntas embarazosas sobre los ingredientes de la comida.

El correcto etiquetado nos evitará embarazosas preguntas sobre los ingredientes de la comida...

 

Agradecimientos

El equipo científico de guardia de El Irregular, quiere agradecer a los modelos de este reportaje su paciencia y profesionalidad. Sobre todo a D.M.M. por su sacrificio en favor de la ciencia, sus últimas palabras, "esto no va a doler, ¿verdad?", aun resuenan en nuestros oídos.

La esperanza de que los avances científicos nos permitan pronto agradecerle en persona su valiente entrega, nos reconforta en su ausencia.

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