EL
OBJETO DE PEOR GUSTO DEL AÑO
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Observen este pequeño juguete pirotécnico, un cohete al que el ingenioso fabricante ha llamado "Chalenguer". Aunque se parece más al clásico cohete de la ciencia ficción de serie B de los años 50, las ilustraciones de la caja no dejan lugar a dudas sobre lo que inspiró a los creadores del artefacto. Por sólo 2 € puede reproducir en el jardín de su casa el último viaje del transbordador espacial Challenger.
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Se eleva con una estela dorada y realiza al final del recorrido un pequeño estallido. (Restos de astronautas quemados no incluidos) |
ACUARIÓFILOS
Y ACUARIÓFILOS PASIVOS
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La acuariofilia, sin ser una parafília de las más extendidas, afecta a miles de ciudadanos y tiene graves consecuencias en el entorno familiar y social del acuariofiliomaníaco. Sus familiares sufren la falta de espacio provocada por la acumulación de los artilugios propios de tal perversión, incómodos trasiegos de agua y, en los peores casos, periódicas inundaciones.
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El entorno social del acuariofílico también padece sus interminables peroratas sobre bombas, filtros, ph del agua, temperatura, litros por hora, y nombres de especies piscícolas. Mostrando especial obsesión por sus costumbres reproductoras.
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Lo peor de esta parafília es su fuerte componente proselitista. El intento constante del acuariófilo de transmitir su obsesión a las personas que le rodean, sin importarles edad, sexo, o condición. Un acuariófilo nunca es más peligroso para los que le rodean que cuando ha renovado parte de su material. La visión del material usado les sume en un frenesí de intercambios y ventas con otros acuariofílicos y, en la mayoría de los casos, en reiterados intentos de seducción de los no iniciados. La visión de un mínimo espacio vacío, y la posesión de material de acuariofília sobrante hace que el acuariófilo redoble sus esfuerzos por atraer a los demás al lado húmedo de las aficiones. "Tengo un acuario ideal para empezar, en este espacio te quedaría genial". Cualquier persona que conozca a un acuariófilo habrá escuchado esta frase en todas sus variantes. La presión a la que se ven sometidas las personas del entorno del acuariófilo, ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a declarar la existencia del acuariófilo pasivo, definiéndolo como: Aquella persona que sin ser acuariófilo sufre los efectos nocivos de esta parafília. ¿La bañera o el lavabo de su casa se ha transformado alguna vez en un improvisado acuario?. ¿Conoce o le suena alguna marca de filtros o bombas para acuarios?. ¿Tiene usted larvas de mosquito, o de otros insectos, en su congelador?. ¿Sabe el nombre de un par de especies de peces de acuario y sabría reconocerlas?. Si usted contesta afirmativamente a más de una de estas preguntas sin poseer un acuario, y en su entorno familiar, social, o laboral, hay un acuariófilo, no lo dude, está usted padeciendo los efectos de la acuariofília pasiva. Consulte a su médico.
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SEVERAS
PERTURBACIONES TEMPORALES
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El edificio zombi no deja de sorprendernos. Si el espacio ya se veía seriamente deformado, ahora es el tiempo el que comienza a verse afectado por los ritos de zombi edificación y vudú mantenimiento. Durante el mes de octubre sufrimos dos perturbaciones temporales de bastante importancia, un bucle temporal, y una fractura con salto hacia el futuro y doble tirabuzón hacia atrás. Los dos fenómenos fueron de tal intensidad que afectaron a la integridad física de los registros temporales*.
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Registro temporal* de sobremesa.
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El lunes día 17 fue un lunes normal como cualquier otro lunes, pero el martes día 17 fue también normal como cualquier otro lunes. Lo cual es bastante raro para un martes. Tras pasar el martes lunes 17 con una permanente sensación de deja vu, saltamos al miércoles 19 e intentamos retomar el curso normal del tiempo, pero las ondas de choque causadas por el bucle temporal volvieron a manifestarse tras unos días.
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Registro temporal* de pared.
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Tras el domingo 23, el lunes 24 desapareció tragado por una fractura del continuo espacio tiempo que nos mandó directamente al lunes 31. Unas horas más tarde el efecto rebote nos lanzó de nuevo contra el martes 25, que quedó bastante abollado por el choque. Las réplicas del tempomoto causado por la fractura y el choque con el martes tuvieron al menos un efecto positivo, nos ahorraron repetir el lunes 31, y el suave colchón festivo del martes 1 de noviembre absorbió las vibraciones temporales y normalizó, al fin, el paso del tiempo. Pero, ¿hasta cuando?. *Vulgarmente conocidos como calendarios, pero al llamarlos registros temporales los cubrimos con una pátina de lenguaje técnico científico de todo a cien que hace que la gente piense: "oh, ah, registros temporales, uao, fiuu, la leche". Incluso podíamos haber puesto sólo las siglas, R.T. y el plural RR .TT., pero nos pareció excesivo. |