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CLELIA DAUM, LA REINA DE LA PERÍFRASIS |
Aunque incluir dentro de la LITERATURA FEMENINA el género de la Novela Rosa puede rozar el insulto para algunas estudiosas no voy a dudar en ofender a esas almas sensibles, pues ya viven ofendidas de forma permanente por la realidad que las rodea. Sé que dirán que la Novela Rosa es un subgénero menor, muy menor, ideado por hombres, aun en los casos en que es escrito por mujeres, para satisfacer unos gustos femeninos, ajenos a la mujer real, que parten de la visión que el machismo paternalista hetero patriarcal tiene de la mujer. Pero esta idea proviene de la visión que el feminismo hetero y no hetero matriarcal tiene de la visión que el machismo paternalista hetero patriarcal tiene de la mujer. Lo cual nos deja en un cruce de miradas ciegas llenas de mutuo desprecio y poco más. Aunque Berta Gómez escribió doscientas treinta novelas bajo varios nombres, es con el seudónimo de Clelia Daum como escribiría su serie de novelas más famosa, Vida y Peligros de Helen Handjob. Esta serie de catorce novelas tiene como protagonista a Helen, una inocente joven nacida y criada en la campiña inglesa a mediados del siglo XVIII. Todas las novelas de la serie, excepto la número trece, tienen la misma estructura con pocas variaciones, y una misma característica, las perífrasis utilizadas para referirse al acto sexual y a las partes del cuerpo que en este acto intervienen. Como ya hemos comentado estas novelas comparten una misma línea argumental que puede resumirse de forma sencilla: Helen es feliz, disfruta de la idealizada vida campestre y del amor de Jonathan Goodplant, su eterno prometido con el que pronto contraerá matrimonio. Tras una breve descripción de su felicidad y del futuro soñado por Helen, Jonathan intenta "alcanzar la prohibida fruta antes de haber madurado" lo cual hace que Helen escape horrorizada de su amante sólo para caer en las "crueles manos" de otros hombres. Desde el "gélido capitán" de una galera turca de sesenta remos de la primera novela, pasando por la "pervertida nobleza" de varios nobles de distintas nacionalidades, las "avariciosas manos" de poderosos comerciantes, hordas de "feroces jinetes" en asia, "terribles tribus" en África, "cobrizos salvajes" en América, "pérfidos Maharajas" y "sádicos oficiales del Imperio" en la India, y un sinfín de otros hombres "sin compasión ni piedad". Mientras tanto Jonathan, avergonzado por su intento de mancillar la pureza de Helen, la busca sin descanso para rescatarla, sólo para caer siempre en manos del "dueño del destino" de turno de su amada, que será la que consiga la libertad de ambos mediante un plan, más o menos increíble, que siempre incluye la amistad, o enemistad, de una hija, otra esclava, o amante despechada, y el "supremo sacrificio de su feminidad". El "supremo sacrificio de su feminidad" es una de las perífrasis favoritas de Clelia Daum/Berta Gómez para referirse al acto sexual, pero hay otras como "Humillación carnal", "Contacto enfermizo", "Acto innombrable", o "Multitudinaria aberración", que utiliza cuando su heroína es "forzada", sus "suplicantes murallas derribadas", o "sus puertas derribadas". También hay lugar en las aventuras de Helen Handjob para la sodomía, en concreto en las novelas III, IV, VII, y X, aunque se refiera a ella con términos como "tan inconcebible lugar", "aberrante camino", "por la secreta ínfima puerta", o "perversa preferencia". En cuanto a las partes del cuerpo Clelia/Berta separa claramente las femeninas de las masculinas, mientras que para las primeras utiliza términos que hablan de intimidad y secreto como "partes propias", "intimidades físicas", "puertas de la feminidad", "suaves colinas", "fértiles valles", para las partes masculinas emplea términos y adjetivos que reflejan violencia y horror, "espada ardiente", "látigo de su virtud", "ponzoñosa serpiente", "húmedo gusano", aunque también utiliza términos más neutros como "trémula masculinidad" o "enhiesto deseo". Para reflejar la mecánica del coito Clelia nos habla de "la lancinante fricción", "ardiente tortura", "movimientos nauseabundos", "húmeda ordalía", aunque en algunas ocasiones Helen sienta una "engañosa calidez", o incluso un "devastador abandono de sus sentidos". El único cambio de la estructura argumental afecta a la decimotercera novela de la serie, "El Amante de Hielo". Al comienzo de la novela encontramos a Helen y Jonathan felices frente al altar de una pequeña iglesia en los bosques de Alaska a punto de pronunciar los sagrados votos que permitirán a Jonathan, al fin, "alcanzar el sagrado fruto que crece en el fértil valle de toda mujer enamorada". En ese momento el poblado de rudos, aunque bondadosos, pioneros es asaltado por una tribu de feroces esquimales. Jonathan muere clavado al altar por un arpón envenenado, y Helen es secuestrada por los esquimales que pretenden sacrificarla a un ser monstruoso que vive entre los hielos. Justo cuando Jonathan ha controlado sus instintos, son otros instintos los que se desatan. No podemos dejar de señalar que a la muerte del pobre Jonathan, que no llega a saciar su apetito de "fruto prohibido", Helen ha visto "las murallas de su castidad" derribadas al menos ciento veinticuatro veces, ochenta y siete si contamos los "asaltos" en grupo como una sola vez. Está será la novela más polémica de toda la serie, también la preferida por sus seguidoras. Por primera vez se perifrasea una felación, "el cruel arpón del repugnante jefe de la tribu se abrió paso entre los rosados pétalos de su boca. Grasa de foca, hígado de pescado, era el sabor de la humillación definitiva", y dos capítulos más tarde es una relación lésbica la que aparece por primera y única vez en las aventuras de Helen, "colina contra colina, flor contra flor, dos cálidos paisajes frente a frente, sus rostros reflejando el rosado fulgor del sol de primavera que funde las nieves". La relación lésbica es con la hija del jefe de la tribu, que escapará junto a Helen sólo para ser devorada por un oso página y media más adelante. Perdida en el Polo Norte, Helen caerá en manos del monstruo al que los esquimales pretendían sacrificarla, el Monstruo de Frankestein. Este giro argumental ha sido considerado como el más asombroso, al tiempo que el más traído por los pelos, desde el famoso "Luke, soy tu padre" de "La Guerra de las Galaxias". Clelia Daum aprovecha el final del "Frankestein" de Mary W. Shelley, con el monstruo perdiéndose en el helado Polo Norte, para enlazarlo con su novela. El Monstruo no ha muerto, vive en soledad entre los hielos eternos, y ahora ha encontrado a Helen Handjob a punto de morir de pena y congelación. Así, con este acto de piedad, el monstruo se redime y ante los ojos de Helen adquiere una dimensión de héroe trágico al que desea consolar, y al que termina amando. Amándolo esta vez no con el amor pacato y platónico de su "trágicamente perdido Jonathan", sino con un amor carnal y desatado. Las perífrasis de Clelia cambian aquí por completo, el órgano masculino es ahora "una columna de ardiente luz", "dorada lanza", "volcán ardiente", el cuerpo de Helen "florece ante el ardiente sol de la pasión", "se abre dándole trémula bienvenida", "cabalga olas de su cálida semilla", su boca "recorre paisajes escarpados", y "se abre para recibir la visita de su masculinidad", para "saciar su sed con el néctar de su pasión". Pero esta felicidad no puede durar, el Monstruo no se siente merecedor de tan abundantes dones, y embarca a Helen en un bote de vela, "ve al sur, encuentra allí tu verdadero destino". Destino que aparece en forma de la ubicua galera turca de sesenta remos, del "gélido capitán" de la primera novela de la serie, que hasta el Polo Norte ha llegado para castigar a la insolente esclava que osó escapar de sus garras. "Calentaos remeros, tomad este cuerpo y calentaos con el", con esta frase termina la decimotercera novela de la serie, al tiempo que enlaza con la decimocuarta y última, que comienza desarrollando con todo detalle el significado de esa frase. En esta novela, que cierra la serie, la ayuda para escapar vendrá de Nasim, un eunuco que se enamora de ella durante su encierro en el harén del Gran Visir, y junto a Nasim será con quien vuelva a su "amada campiña inglesa" llevando en su vientre "el dulce fruto del amargo encuentro" con el "triste sarmiento seco del Visir". No deja de ser curioso que nuestra heroína haya encontrado el "apasionado amor carnal" en un monstruo, y el "plácido amor sobre el que construir una familia" en un eunuco. Blanca Herraiz |
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